martes

Amanece

Amanece... Y en lo primero que piensa la luz es en quitarle terreno a las sombras que cubren tu cuerpo dormido. Comienza una lenta y silenciosa batalla en la cual tu piel es el espacio a dominar, donde la luz se impone poco a poco y de manera armónica sobre el aún azulado de tus superficies... curvas que desnudas, con desenfado y comodidad se dejar querer por la sábana que presencia esta pugna que también se ilumina. Surco suavemente tu espalda con mi mano, hundiendo levemente tu piel para que luces y sombras encuentren otros terrenos donde cabalgar. No me aguanto, te beso un hombro cerca del cuello, suspiras mientras sonríes, te susurro que eres lo más hermoso que visto durmiendo, le das un beso al aire sin abrir los ojos. Te duermes. La luz gana terreno.

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N.del A: :)

jueves

Sábanas

-Es como si los sueños fueran hechos de sábanas- comentó -múltiples sábanas que caen lentamente sobre lo que tu inconciente te ata a imaginar, te sientes ligero pero obligado, te sientes aire pero levemente encerrado, y aún así te dejas llevar por esa delicada gravedad-.

-Y las sábanas caen sobre un lugar, formando piezas, mesas, luces, muebles, libros, y tu cuerpo horizontal- levantó su cabeza y la miró por primera vez en la conversación, ella sabía que venía más, quizás algo que temía escuchar... pero guardó silencio, e incapaz de hacer un gesto, permitió que él continuara.

-Aunque con forma, todo es blanco, tu mente no ha decidido de qué color rozar los objetos, sólo tu cuerpo lo tiene, pálido pero sonrojado, terso, suave. Todo está formado en ti, ajustado en cada milímetro a tus formas, denotando frente, cejas, nariz, mejillas y tu cuello... tu cuello, tus hombros y cada una de las hermosas curvas que conforman ese cuerpo tan real- ella contuvo la respiración, no supo como reaccionar.

miércoles

A mis primeras cenizas

Los negros mocasines, usados pero jamás maltrechos, no caminaron sobre el ripio seco; el pelo, alguna vez rojo como atardecer pero ahora rubio pálido como sol de mediodía, tampoco sintió el viento pasar desenredándolo; la piel blanca y la blusa impecable dentro de los jeans no vieron los árboles del parque; y los 62 años no llegaron, al menos no esta vez.

Los ojos que miraban sincero se habían cerrado, las palabras llenas de verdad –su verdad- callaron, pero su eco resonaba en la impresionante cantidad de gente que la fue a despedir.

La actriz principal de su cortejo, la parte esencial de la paz y la tranquilidad que unía a los que nos quedamos, había partido… dejando visiones hermosas de un planeta que cada vez menos gente respeta, y que muy pocos se dan el tiempo de percibir, pero no ella, no ellos, no nosotros.

No recuerdo cual fue la última conversación que tuve con mi tía Yolanda, pero siempre me llamó la atención que cuando hablaba de juicios, mostraba los dientes de abajo, y cuando reía, fulguraban los de arriba.

Como una sandía podías percibir ese exterior duro, quizás hasta impenetrable para algunos, pero llena de un sabor suave y dulce por dentro, de ternuras y caricias que no escatimaba en entregar a todos aquellos que, luego de atravesar la cáscara, disfrutábamos de los dones de una persona maravillosa.

Mi tía, la sandía como le empiezo a decir desde hoy, dejó buenas semillas; crecidas de la tierra y nutridas por un cielo más azul, supieron mostrar también un dulzor aprehendido de la sabiduría que te entrega crecer más en la naturaleza que en la ciudad, más en el campo que en la habitación, más en las ganas que en el nihilismo, nihilismo que nunca más verá, como esa fría habitación que la vio partir, o esa ciudad que la despidió que nunca fue la suya, pero que por estar tan bien acompañada, se tiñó por unos momentos de praderas, de hierba y de juncos, que tramaron su camino hacia el lago donde descasará para siempre.

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N. del A: Por supuesto, a Yolanda.

martes

Mi País

Cuando cambia el clima y el sol le ladra a las nubes,
Mi país florece más que el resto
Su bandera germina en cada ventana y cada balcón
Y comienza a flamear uniendo lo que se separó
Eleva cien pañuelos para acariciar el aire fresco
Y tiembla la cordillera por este zapateo bravo.

Me gusta mi país
Cuando se escucha el trueno del aplauso compartido
Que llama al baile y al chiflido desenfrenado.
Asomando el verdadero rostro de mi gente
Que solidaria busca compartir borracha
Una chicha en cacho y una empanada
Y un pedazo de buena carne a la parrilla
Recién asada.

Me gusta que el que no sabe baila igual
Porque está lleno de chinas coquetas
Que asoman sus ojos almendrados sobre el pañuelo
Viendo su huaso que si no es tal, da igual.

Y es que sobre mi país puedo escribir para siempre
Y siempre me faltarían palabras para terminar
Si de los colores del norte
Y de los paisajes del sur
Ya otros han narrado
Tanto mejor de lo que podría hacerlo yo.

Eso se lo dejo a los poetas
Y no a mí que soy un simple bufón
Que borracho pero contento
Celebro y hago salud por mi Chile

Que esta fiesta no se acabe
Porque es lo que nos recuerda
Que podemos ser un despelote
Pero siempre habrá espacio para una cueca.

Salud!

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N. del A: Canto a lo mundano, de manera mundana.

Focus

¿Y qué pasaría si descubriéramos que las gotas de lluvia son sueños que no alcanzaron a tocar el cielo y se derrumbaron cuesta abajo?





... no me digas que sería triste.


Porque entonces los bosques y prados, la tierra nutrida y la vida, serían producto de hermosos deseos que, cristalinos, nos permiten ver despiertos lo que solamente podríamos haber soñado.

Es una cosa de enfoque ¿no crees?

sábado

La conspiración

El plan había sido llevado a cabo de manera perfecta, no levantando sospecha alguna. Años de reuniones ocultas y maquinaciones más allá de cualquier ideología o pensamiento. Todo salió tal y como estaba escrito en los antiguos axiomas que los regían.

El planeta aún no lo sabía, pero hoy era el primer día de una nueva era.
Los pandas gobernarían la Tierra.

lunes

A veces

A veces, uno camina por un sendero ya conocido, derecho y sin darte cuenta, pasa el tiempo y dejas de impresionarte por su entorno, por su ambiente, simplemente porque lo encuentras "igual que siempre", y dejas de ver.

A veces uno se olvida que para escribir, es necesario empezar a hacerlo, y siempre hay algo impresionante que te puede llevar a ella nuevamente, a sus rizos, a su piel... entonces el camino vuelve a tomar curvas, bifurcaciones, y paisajes que no sólo son diferentes, si no que te sientes obligado a aprovechar, porque sabes que nunca más volverás a verlo con los mismos ojos.

Que suerte que ahora tengo un buen sendero para caminar, que suerte que estás tú en él.